BNG y PCG elevan el debate político tras las pintadas xenófobas contra Cruz Vermella en Ferrol

Las pintadas xenófobas aparecidas en la sede de Cruz Vermella en Ferrol y en uno de los vehículos de la entidad han provocado una nueva reacción política en la ciudad. BNG y Partido Comunista de Galicia (PCG) han condenado los hechos y han trasladado su apoyo a la organización, aunque sus comunicados ponen el foco en las responsabilidades políticas que, a su juicio, existen detrás de la expansión de los discursos de odio.
El ataque se produjo durante la madrugada del martes y afectó a la sede situada en la confluencia de las calles Dolores y A Coruña y a uno de los vehículos de la entidad. Entre las pintadas aparecieron mensajes de carácter xenófobo relacionados con la inmigración, la situación de Ceuta y teorías conspirativas como el denominado Plan Kalergi. Cruz Vermella procedió a la limpieza de los mensajes y mantuvo su actividad con normalidad.
No es la primera vez que la organización sufre un episodio similar. El pasado 28 de abril, la misma sede ya había aparecido con pegatinas de contenido racista vinculadas al grupo Núcleo Nacional. Las autoridades investigan ahora los hechos y no se ha identificado públicamente a los responsables de las nuevas pintadas.
El BNG apunta al debate sobre la inmigración
El BNG de Ferrol ha trasladado su solidaridad a Cruz Vermella y a su presidenta, Carmen Fernández, y ha reclamado al Ayuntamiento que apruebe con carácter urgente un comunicado institucional de condena contra los discursos de odio y el ataque sufrido por la entidad.
La formación nacionalista sostiene que este tipo de agresiones aparecen cuando se normalizan determinados discursos contra la población migrante. En su comunicado señala directamente al PP y Vox y les atribuye responsabilidad política por, según su interpretación, alimentar, amparar o normalizar este tipo de mensajes.
El BNG también relaciona el episodio con el debate político generado en las últimas semanas en torno a la inmigración y con distintas actuaciones públicas protagonizadas por representantes de PP y Vox. Estas afirmaciones forman parte de la valoración política de la formación nacionalista y no constituyen una atribución de la autoría de las pintadas.
El PCG pide ir más allá de las condenas
El Comité Comarcal de Ferrolterra del Partido Comunista de Galicia también considera que el ataque no debe tratarse como un simple acto vandálico. En su comunicado, la organización defiende que existe un contexto de expansión de discursos xenófobos y reclama una respuesta política y social más allá de las condenas posteriores a cada agresión.
El PCG dirige igualmente sus críticas hacia PP y Vox, a los que atribuye una responsabilidad política por lo que considera una estrategia de confrontación alrededor de la inmigración. La organización comunista habla de 'autores intelectuales' del clima de odio, pero no aporta pruebas que relacionen a estas formaciones con la autoría material o intelectual de las pintadas.
El comunicado también extiende sus críticas al Gobierno central, formado por PSOE y Sumar, al que acusa de mantener una respuesta insuficiente ante el avance de los discursos de extrema derecha. El PCG reclama una actuación institucional y policial frente a quienes cometan agresiones o difundan mensajes de odio.
Dos propuestas para la respuesta municipal
Más allá de sus diferencias políticas, BNG y PCG coinciden en reclamar una respuesta frente a la aparición de mensajes xenófobos en espacios públicos.
El BNG plantea que sea el propio Ayuntamiento el que apruebe una declaración institucional de condena, mientras que el PCG apuesta por reforzar la organización de colectivos antifascistas y actuar contra la presencia de propaganda de este tipo en las calles.
El alcalde de Ferrol, José Manuel Rey Varela, también condenó las pintadas y reclamó preservar la convivencia en la ciudad. Todos los grupos municipales con representación en la corporación expresaron su rechazo a los hechos.
El caso queda ahora pendiente de la investigación sobre la autoría de las pintadas, mientras Cruz Vermella continúa con su actividad en la ciudad. El episodio vuelve a situar en el centro del debate ferrolano la presencia de mensajes xenófobos y la respuesta institucional y social ante este tipo de ataques.