La sequía lleva al límite a Neda con vecinos sin agua y camiones cisterna en las calles

FerrolXa
El río Belelle está bajo mínimos y varias zonas acumulan días sin suministro, mientras el Ayuntamiento busca alternativas y pide reducir el consumo ante una situación que los vecinos califican como inédita
NEDA camion cisterna auga
14 Aug 2026

Neda afronta una de las situaciones más complicadas de los últimos años en materia de abastecimiento de agua. La combinación de la prolongada sequía, el descenso de los recursos disponibles y los problemas registrados en la red está dejando varias zonas del municipio sin suministro durante días y obligando a recurrir a soluciones de emergencia.

La situación llegó esta semana a un punto especialmente delicado. El río Belelle, una de las principales fuentes históricas de abastecimiento del municipio, se encuentra bajo mínimos y ya no está aportando agua a la red. Según explicó el alcalde, Ángel Alvariño, el sistema funciona actualmente con agua procedente del embalse de As Forcadas a través de Narón, mientras se trabaja en otras alternativas, entre ellas una conexión a través de Fene.

La consecuencia más inmediata es visible en los hogares: hay vecinos que llevan desde el domingo sin agua y otros que acumulan varios días de cortes. Ducharse, poner una lavadora, limpiar la casa o incluso realizar tareas tan básicas como cocinar se han convertido en un problema para numerosas familias.

Camiones cisterna para garantizar agua a los vecinos

Ante la falta de suministro, el Ayuntamiento, junto con la concesionaria Veolia, ha puesto en marcha un dispositivo de abastecimiento alternativo mediante camiones cisterna. Uno de ellos está destinado directamente al reparto entre los vecinos, mientras otros transportes permiten reforzar los depósitos municipales. El agua utilizada para el abastecimiento cuenta con la correspondiente autorización sanitaria y se han realizado análisis para comprobar su seguridad.

La medida está especialmente pensada para las zonas más afectadas, entre ellas O Puntal de Arriba, A Silva, Fábrica do Monte, A Mourela, Escorial, Cruz do Pouso, Maciñeira, Roxal y parte de Casadelos.

Para las personas con problemas de movilidad que no pueden acercarse a los puntos de reparto, el Ayuntamiento también está facilitando la llegada de agua embotellada a los domicilios.

La situación obliga a muchas familias a hacer auténticos malabarismos para mantener su rutina. Hay hogares que están recurriendo a pozos particulares de familiares o vecinos y personas que incluso han decidido desplazarse durante el día a otras viviendas para poder ducharse o poner la lavadora.

Un problema que va más allá de la sequía

La falta de lluvia es el principal factor detrás de la situación actual, pero no el único elemento que está complicando el abastecimiento. El propio Ayuntamiento lleva días trabajando en un plan para buscar alternativas ante la falta de recursos y los problemas que se están produciendo en el sistema.

Una avería eléctrica registrada a comienzos de esta semana interrumpió el bombeo hacia el depósito municipal y dejó varias zonas sin servicio. El Ayuntamiento activó entonces un plan de choque para intentar garantizar el abastecimiento a corto plazo.

Ahora, con el Belelle sin aportar agua a la red, aumenta la presión sobre el resto del sistema. El embalse de As Forcadas, que sirve como alternativa, también presenta un nivel inferior al habitual para estas alturas del verano. La situación de escasez está afectando igualmente a otros municipios de Ferrolterra, donde ya se están aplicando diferentes medidas para reducir el consumo.

Prohibidos los usos no esenciales

El Ayuntamiento ha aprobado medidas extraordinarias de ahorro para intentar preservar los recursos disponibles. Entre ellas figura la prohibición de utilizar el agua de la red para lavar vehículos o regar jardines, así como las limitaciones relacionadas con el llenado de piscinas.

La petición a las familias es clara: utilizar únicamente el agua imprescindible y evitar cualquier consumo que no sea necesario. La prioridad en estos momentos es garantizar el abastecimiento para beber, cocinar, la higiene personal y otros usos básicos.

La situación se enmarca además en un contexto más amplio de escasez hídrica en Galicia. La Xunta ha elevado recientemente la situación de determinadas zonas a alerta por sequía y ha establecido medidas para reducir el consumo en los municipios afectados.

A la espera de la lluvia

Mientras se buscan soluciones, en Neda todas las miradas están puestas en el cielo. El alcalde reconoce que no recuerda un verano semejante y confía en que la llegada de la lluvia permita recuperar parte de los recursos hídricos.

La paradoja es especialmente evidente en un municipio estrechamente ligado al Belelle. El río que durante años ha marcado el paisaje, la actividad y la vida de la localidad se encuentra ahora bajo mínimos, mientras los vecinos dependen de depósitos, pozos particulares, garrafas y camiones cisterna para afrontar una situación que parecía impensable hace pocas semanas.

Y el problema no consiste únicamente en abrir el grifo. Para muchas familias de Neda, estos días significan reorganizar comidas, duchas, limpieza e incluso la vida diaria a la espera de que el suministro pueda recuperar la normalidad.

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