La velocidad y la imaginación toman Valdoviño en una Baixada de Carrilanas marcada por la emoción hasta el último descenso

FerrolXa
Manuel Fernández Rego se lleva el triunfo en una XXVIII edición con 56 pilotos y un recorrido de 1.207 metros en el que Cristian Marugán e Iván López Maseda también lucharon por el podio
VALDOVIÑO carrilanas (2)
10 Aug 2026

La velocidad, la creatividad y una buena dosis de valentía volvieron a darse la mano este domingo en Valdoviño con la celebración de la XXVIII Baixada de Carrilanas de San Mamede, una de las citas más singulares del calendario deportivo de la comarca. La competición volvió a demostrar que en las carrilanas nada está decidido hasta cruzar la meta y que un pequeño error o una diferencia de milésimas puede cambiar por completo la clasificación.

La edición de este año reunió a 56 pilotos, que se enfrentaron a un trazado de 1.207 metros entre O Graño y San Mamede. La prueba, organizada por la Asociación Baixada de Carrilanas de San Mamede, forma parte de las principales citas estatales de esta modalidad y cuenta habitualmente con participantes llegados de diferentes puntos de España.

La programación se extendió desde el viernes 7 hasta el domingo 9 de agosto, con entrenamientos, tres descensos oficiales, actividades infantiles, sesión vermú, comida popular, concurso de saltos y entrega de premios.

Una clasificación que dio muchas vueltas

Los primeros tiempos hacían pensar que Cristian Marugán podía ser el gran dominador de la prueba. El piloto fue el más destacado en los entrenamientos y también en el primer descenso oficial, por lo que partía como principal candidato al triunfo.

Pero la segunda bajada cambió por completo el escenario. Marugán sufrió una caída hasta la 44ª posición, mientras Manuel Fernández Rego, Iván López Maseda y Emilio Cochón Alonso aprovechaban la oportunidad para colocarse en las primeras posiciones.

La competición volvió a dar otro giro en el tercer descenso. Marugán recuperó parte del terreno perdido y consiguió situarse en el tercer puesto, separado por apenas unas milésimas de Iván López Maseda, que mantuvo la segunda posición.

Por delante de ellos apareció finalmente Manuel Fernández Rego, que confirmó su regularidad y acabó como gran protagonista de la jornada.

El resultado resume perfectamente el carácter de esta competición: no basta con ser rápido en una bajada. La regularidad, la capacidad para controlar una carrilana que puede alcanzar velocidades muy elevadas y la habilidad para afrontar cada curva son determinantes en un recorrido en el que cada segundo cuenta.

Mucho más que una carrera

La Baixada de San Mamede convierte Valdoviño durante varios días en un punto de encuentro para aficionados al deporte de inercia, pero también para familias y visitantes atraídos por el espectáculo. Las carrilanas son vehículos sin motor construidos con materiales y diseños muy diferentes, y la organización premia tanto la velocidad como la creatividad y el carácter humorístico de las creaciones.

La programación de este año incluyó también una bajada infantil para niños de entre 6 y 13 años y una prueba de correpasillos para los más pequeños, además del tradicional concurso de saltos, otro de los momentos más esperados del fin de semana.

La cita mantiene así una fórmula que lleva más de dos décadas funcionando en Valdoviño. La propia organización trabaja para consolidar la prueba como un referente del deporte de inercia, mientras el Ayuntamiento destaca su impacto turístico y su capacidad para atraer visitantes durante el verano.

Y una vez más, la competición dejó una conclusión clara: en las carrilanas de San Mamede, hasta el último descenso todo puede cambiar.

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