Cinco años de cine, historias y ganas de continuar: así ha crecido el Cineclub Serie B de Narón

FerrolXa
Alberto Pena y Anabel Valera repasan los cinco años de trayectoria de un proyecto que nació casi por casualidad y que hoy usa el Pazo da Cultura para reivindicar el cine que queda fuera de los circuitos comerciales
NARON cineclub serie b
11 Oct 2026

Hay películas que se olvidan poco después de verlas. Otras se quedan dentro durante días. Y también están aquellas que, cuando terminan los créditos, provocan una pregunta: ¿dónde puedo volver a verla?, ¿a quién se la puedo recomendar?, ¿cómo se puede hablar de lo que acaba de pasar en la pantalla?

En esa última categoría parece vivir el Cineclub Serie B de Narón.

El proyecto acaba de alcanzar las 50 proyecciones después de cinco años de trayectoria. Una cifra que podría ser simplemente un número, pero que en este caso resume un camino que comenzó casi por casualidad, alrededor de la memoria de los antiguos cines de Narón, y que terminó creando una programación propia y un público que ya reconoce la cita.

Las sesiones habituales son los miércoles a las 20.00 horas en el Pazo da Cultura. No siempre, porque las actividades especiales pueden cambiar el horario, pero ese es el momento en el que, a lo largo del año, el Cineclub Serie B abre las puertas para ofrecer algo más que una película. Porque su objetivo nunca fue simplemente proyectar.

Todo empezó mirando hacia atrás

La historia del cineclub nace de una historia anterior. La de un hombre que decidió recuperar por su cuenta la memoria de los cines que habían existido en Narón. Comenzó a contactar con las familias que habían sido propietarias de las salas, a investigar y a recuperar todo aquello que pudiese ayudar a reconstruir una parte de la historia cinematográfica de la ciudad: carteles, butacas, máquinas de proyección y otro material. El trabajo terminó convirtiéndose en el libro 'Os cines perdidos de Narón' y en una exposición en el Pazo da Cultura en 2021.

Fue en ese contexto cuando surgió la idea de crear el cineclub.

Los integrantes del colectivo ya compartían una afición evidente por el cine y vieron la oportunidad de llevar a la pantalla películas que no siempre tienen sitio en el circuito comercial. 'Como nos gusta mucho el cine, sí que nos interesaba poder proyectar pelis que están fuera del cine convencional o del circuito comercial'.

Aquel primer paso, sin embargo, no permitía saber qué vendría después. 'No sabíamos cómo iba a ser', reconocen.

Los comienzos fueron modestos, pero el proyecto fue consolidándose poco a poco, con el apoyo del Ayuntamiento de Narón, que desde el primer momento permitió que la continuidad del cineclub tuviese más importancia que la cifra concreta de asistentes. Cinco años después, la situación es otra. Hay personas que repiten ciclo tras ciclo y espectadores que se incorporan dependiendo de la película. 'Vemos caras conocidas año tras año', señalan.

Y esa continuidad también permitió que determinadas propuestas alcanzasen una capacidad de convocatoria que sorprendió a los propios organizadores.

Cuando una película consigue llenar la sala

El ejemplo más evidente fue el ciclo dedicado a las películas de los Goya. La primera proyección reunió alrededor de 250 personas. La última superó las 600. 'Eso fue una locura', recuerdan.

También los dos ciclos dedicados al cine gallego tuvieron una respuesta especialmente buena, con sesiones que llegaron a las 100 personas. Entre las películas que recuerdan con especial cariño está 'Eroski e Paraíso', recibida con numerosos aplausos.

Hay películas que funcionan por la reacción inmediata de la sala y otras que dejan una huella más silenciosa. En el ciclo 'Historias extraordinarias' proyectaron 'Searching for Sugar Man' y 'Desenterrando Sad Hill'. El resultado fue especialmente significativo porque el público no se quedó simplemente con la experiencia de la sesión. 'Mucha gente nos preguntaba: Por favor, ¿dónde las puedo ver o conseguir? Porque quiero recomendarlas a más gente. Eso fue bonito'.

Es precisamente ahí donde aparece una de las claves del cineclub: conseguir que una película no termine cuando se apagan las luces.

Buscar el cine que queda fuera del radar

La programación del Cineclub Serie B no se construye al azar. Primero aparece una temática y, a partir de ahí, comienza la búsqueda de las películas que pueden encajar. La fórmula de los ciclos permite reunir títulos de diferentes épocas, nacionalidades y géneros bajo una misma idea. Pero hay una parte de la programación que el espectador no ve: Los derechos para la proyección.

El Cineclub Serie B trabaja en este sentido con la Federación Galega de Cineclubes (FECIGA), que se encarga de la contratación con las productoras. Hay películas que no tienen derechos disponibles y otras cuyo precio queda fuera de las posibilidades de un cineclub. Alberto y Anabel lo explican así: 'Tenemos que contar un poco con lo que queremos poner y con lo que podemos poner. Solemos partir de doce o quince títulos para acabar seleccionando cuatro. Y si una temática resulta imposible porque no se pueden conseguir las películas, no hay problema en cambiar de idea'.

Es una manera de trabajar que también les permite descubrir propuestas que pueden pasar desapercibidas: 'A veces buscas descubrir ese cine un poco que parece que se va fuera del radar'. Con esta premisa, el resultado es una programación sin una única etiqueta. Hay cine gallego, europeo, clásico, animación, ciencia ficción y películas recientes. Algunas tuvieron un recorrido comercial muy corto y otras ya no están disponibles en las plataformas.

El cine como punto de partida

Una parte cada vez más interesante del proyecto son las colaboraciones con asociaciones y colectivos que encuentran en el cine una manera de abordar otros temas. Un ejemplo será el ciclo previsto con la Escola de Benestar, una asociación nueva de Narón centrada en la salud mental y física y en el trabajo con personas mayores. La colaboración entre entidades permitirá hablar de enfermedades mentales a través del cine y, después de las películas, abrir un coloquio con la participación de una persona vinculada al tema tratado.

La película deja así de ser el punto final para convertirse en el comienzo de una conversación. 'Estamos abiertos a trabajar con gente que quiera, a través del cine, hablar del tema que le interese'.

Pero esta no es la primera propuesta de este estilo que ha tenido el Cineclub Serie B. Con la asociación 'Vai Rañala Meu!' de Sedes colaboraron en una proyección por el 75 aniversario de Castelao, ayudando a conseguir los derechos y la película que finalmente se proyectó en el centro cívico de la parroquia.

Y también llevan dos años colaborando con el Gulliver Fest de Narón con una proyección infantil. Son propuestas diferentes, pero todas comparten una misma idea: llevar el cine más allá de la propia película.

Ver cine también es compartir una experiencia

En estos tiempos en los que una enorme cantidad de películas están a un clic de distancia, el Cineclub se presenta como una alternativa que defiende el valor de verlas en una sala, con pantalla grande. El Pazo da Cultura ofrece ese lugar que permite vivir la proyección de otra manera. Alberto y Anabel defienden este espacio en otro sentido: 'Es también el hecho de estar rodeado de gente, compartir una historia y reaccionar juntos ante lo que sucede en la pantalla'.

La programación busca también la variedad. Hay películas para públicos diferentes y también sesiones en las que aparece una presencia especialmente joven. El público habitual es variado, aunque predominan las mujeres, aproximadamente entre el 60 y el 70 por ciento, especialmente de mediana edad en adelante.

Pero no existe una intención de cerrar el cineclub a ningún perfil. Al contrario. La idea es que cada ciclo pueda abrir una puerta a gente nueva y diferente.

¿Por qué 'Serie B'?

El nombre podría hacer pensar en una programación dedicada exclusivamente al cine de serie B. Pero no es así. La etiqueta es más bien una declaración de principios.

El cine de serie B estuvo asociado a películas realizadas con pocos recursos, pero también a la capacidad de buscar soluciones creativas cuando los medios son limitados. Una forma de hacer que terminó dando lugar a películas interesantes y que también sirvió como punto de partida para directores y actores que llegarían más tarde al primer nivel.

Esa es la actitud que querían reflejar: 'Queríamos homenajear esa voluntad de ir hacia adelante, de cumplir sueños, de buscar soluciones imaginativas cuando no hay medios', explican.

Llegaron a pensar en un ciclo dedicado específicamente al género, con dinosaurios, extraterrestres o terror, pero la programación fue tomando otros caminos. El espíritu, sin embargo, permaneció: 'Ponerle cariño y ganas y, aunque no haya medios, tiramos para adelante'.

Un clásico para llegar a las 50 proyecciones

Llegar a exhibir 50 películas no es algo que ocurra todos los días, así que la cinta elegida para celebrar la cifra tenía que ser especial. La escogida fue 'El bueno, el feo y el malo', una de las favoritas de los integrantes del cineclub y una película que este año cumple 60 años. Alberto explica que la proyección sirvió también como homenaje a Clint Eastwood.

La relación con la película va, además, un poco más allá de la pantalla. El año anterior habían proyectado un documental sobre la historia del lugar de Burgos en el que se rodó el tramo final de la película y sobre el trabajo de las personas que, de manera voluntaria, están recuperando aquel espacio. Además, Alberto y Anabel se desplazaron hasta allí para conocerlo en persona. Entre los elementos que se conservan se encuentra el antiguo empedrado del cementerio y un espacio con miles de tumbas que los visitantes pueden apadrinar. 'Es una película que pasa de abuelos a padres, de padres a hijos y a nietos. Es un clásico de la historia del cine'.

El objetivo a futuro: continuar

Después de 50 proyecciones, el Cineclub Serie B no habla de grandes metas, sino de continuidad: 'Seguir ya es un logro', explican desde la organización.

La intención es mantener una programación anual más o menos estable, seguir creando ciclos y reservar espacio para esas películas que merecen una ocasión especial, incluso cuando no encajan en una temática concreta. Y, sobre todo, continuar colaborando con quienes quieran utilizar el cine para contar otra historia.

Quizá por eso, cuando llega el momento de recomendar una película, las respuestas encajan perfectamente con esa manera de entender el cine.

Una de ellas es 'Fantástico Sr. Fox', de Wes Anderson. Una película que, según explica Anabel, pueden disfrutar los niños, pero que tiene muchas capas para los adultos. 'É super cálida, pódena ver os nenos, os adultos a desfrutamos máis, porque ten moitas cousas aí para adultos'.

La otra recomendación es 'Searching for Sugar Man', una de las películas que proyectaron dentro del ciclo 'Historias extraordinarias' y que dejó una huella especial entre quienes la descubrieron en el cineclub. 'É incrible a historia', explica Alberto.

Y quizá ahí esté, precisamente, la mejor definición de lo que buscan cada miércoles cuando apagan las luces del Pazo da Cultura: encontrar historias que merezca la pena contar y que, una vez terminada la película, sigan vivas fuera de la pantalla. Porque para el Cineclub Serie B el verdadero final no llega con los créditos. Llega cuando alguien sale de la sala y piensa que esa película merece ser contada a otra persona.

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