La Xunta abre la vía de las sanciones por la estación de Ferrol mientras los problemas del bus dejan usuarios en tierra

FerrolXa
Las incidencias en la terminal, la falta de plazas en las rutas y los posibles incumplimientos de las concesiones alimentan una crisis del transporte público que lleva meses acumulando quejas en Ferrolterra
FERROL estacion autobus
4 Nov 2026

La estación de autobuses de Ferrol vuelve a estar en el centro de la polémica por las deficiencias de las instalaciones y por los problemas que sufren los usuarios del transporte público en la comarca. La Xunta ha anunciado la apertura de un expediente sancionador a la empresa concesionaria de la terminal tras detectar incidencias reiteradas en los horarios de apertura, la iluminación, los sistemas automáticos de las puertas y la limpieza. Al mismo tiempo, nuevas quejas por la falta de plazas en las líneas interurbanas vuelven a poner el foco en la capacidad del servicio para atender la demanda.

Uno de los últimos episodios se produjo el viernes 30 de octubre, cuando la estación permaneció cerrada más allá de la hora prevista y varias personas tuvieron que acceder a las dársenas por la entrada destinada a los autobuses. La situación se produjo después de varias jornadas sin iluminación en las instalaciones y volvió a evidenciar las dificultades que afrontan los usuarios de los primeros servicios de la mañana.

Tras realizar inspecciones en las últimas semanas, la Consellería de Presidencia comunicó que abrirá un expediente para analizar los posibles incumplimientos del contrato por parte de la empresa responsable de la estación. La Administración autonómica señaló que requirió la reparación inmediata de las deficiencias y el mantenimiento adecuado de las instalaciones, y advirtió de que el procedimiento podría derivar en la imposición de sanciones económicas.

Según la información trasladada por la Xunta, la concesionaria comunicó que la iluminación ya estaba operativa y que se habían solucionado los problemas de limpieza. También entró en funcionamiento el sistema de apertura automática de los accesos peatonales y de las entradas a las dársenas, después de los trabajos de motorización de las persianas y la instalación de sistemas de control. La barrera de acceso de los autobuses quedaría pendiente para las próximas semanas.

Las concesiones, bajo sospecha desde hace más de un año

La controversia sobre el transporte por carretera en Galicia viene de atrás y también afecta al control que la Administración ejerce sobre las concesiones. En noviembre de 2025, el consultor de movilidad Juanjo Ruiz Varela anunció su intención de trasladar a la Fiscalía, a la UDEF y a la Comisión Gallega de la Competencia posibles incumplimientos de las obligaciones asumidas por las empresas operadoras.

Según los datos que había expuesto entonces, las concesionarias habían dejado de realizar en 2024 más del 23 % de los kilómetros comprometidos en los contratos. El consultor sostenía que solo seis de las 126 concesiones analizadas cumplían la totalidad del kilometraje previsto y cuestionaba también el sistema de compensaciones económicas a las empresas. Las cifras y acusaciones formaban parte de la documentación con la que anunciaba que promovería la denuncia, por lo que no deben confundirse con una resolución judicial o administrativa que dé por acreditados esos incumplimientos.

La cuestión también llegó al Parlamento gallego, donde el conselleiro de Presidencia, Diego Calvo, fue preguntado por los kilómetros que las empresas dejaban de realizar. El debate puso sobre la mesa la responsabilidad de la Xunta en la supervisión de los contratos y en la garantía de que los servicios comprometidos se presten efectivamente.

Más recientemente, la Plataforma por un Transporte Digno en Ferrol y Comarca volvió a reclamar explicaciones a la Administración autonómica sobre el cumplimiento de las concesiones y las condiciones en las que se presta el servicio. El colectivo considera que el abandono de la estación forma parte de un problema más amplio y lleva meses recogiendo quejas por retrasos, falta de plazas, frecuencias insuficientes y dificultades para realizar desplazamientos entre municipios.

Un malestar que ya ha llegado a la calle y a las instituciones

El malestar acumulado también se ha trasladado a las movilizaciones. En septiembre, cientos de personas se concentraron ante el edificio de la Xunta en Ferrol para reclamar un transporte público digno y pedir una revisión del funcionamiento de las líneas. Las protestas pusieron el foco en las dificultades de estudiantes, trabajadores y personas que dependen del autobús para acudir a centros educativos, laborales o sanitarios.

En las últimas semanas, las quejas también se han centrado en la conexión entre Ferrol y A Coruña, en la que se han denunciado autobuses completos y largas esperas. El BNG reclamó una nueva planificación de las concesiones que tenga en cuenta la demanda real, mientras diferentes colectivos insisten en la necesidad de reforzar las frecuencias y garantizar que los viajes previstos se realicen en las condiciones comprometidas.

La apertura del expediente por la situación de la estación introduce ahora la posibilidad de sanciones a la empresa responsable de las instalaciones. Sin embargo, las incidencias en las rutas y las advertencias sobre el cumplimiento de las concesiones apuntan a un debate más amplio: no basta con reparar las deficiencias de una terminal si el transporte que debe prestar servicio a la comarca continúa sin responder a las necesidades de sus usuarios.

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